Osvaldo Decastelli es el artista del cartón. La frase suena
extraña pues, en efecto, rara vez podemos identificar la obra de un creador
contemporáneo con la mención de un material. Pareciera incluso que la dinámica
misma del arte desde el siglo XX ha rehuido este tipo de definiciones.
Asociamos la incorporación de nuevos medios a momentos de ruptura o expansión
de la historia del arte, desde los injertos de los óleos cubistas hasta las
tecnologías actuales, pero es difícil encontrar casos como el de Decastelli, de
una vida de artista dedicada enteramente al desciframiento continuo y paulatino
de las potencialidades de un único elemento. Es que para Decastelli el cartón
no es un medio. No es el vehículo mediante el cual construye una obra concebida
de antemano.
Las innumerables formas a las que arriba son el resultado
situacional de un encuentro siempre renovado con la (¿misma?) sustancia. “En
1985 -afirmó Mercedes Casanegra el cartón corrugado era para él un material
desconocido, y eso jugaba a su favor. Lo tenía que investigar, lo tenía que
conocer. Ese desafío fue el comienzo de todo”.
Se habla del “encuentro” del artista con el cartón, de sus
“diálogos” con él, palabras que no suelen usarse para entes inanimados. Hay que
imaginar el mundo como lo hizo Spinoza, un mundo habitado por infinitas
potencias, desde la piedra hasta el ser humano, que perseveran en desplegar sus
capacidades. Decastelli no utiliza el cartón; Decastelli le pregunta ¿hasta
dónde serás capaz de llegar? A diferencia de otras disciplinas, el arte no está
orientado a la fabricación de un producto, sino al despliegue de un pensamiento
sensible capaz de trascender (y derribar) lo que nos resulta familiar.
Decir que el cartón es un material pobre o humilde es una
afirmación del orden del sentido común. La miríada de estructuras, tensiones,
movimientos, texturas, tonalidades que la obra de Decastelli pone en juego nos
invita a rebasar ampliamente dicha categorización.
Hace años, el artista incorporó la fotografía. Se trató, al
principio, de una asociación, de una suma: imágenes transferidas sobre el
cartón. Después, la luz se transformó en una suerte de bisturí indagador:
utilizando rayos X, se propuso investigar el esqueleto, la vida interna del
material. Comenzó así a asomar un misterioso universo de caleidoscopios
geométricos o extraños seres orgánicos. Dijo Walter Benjamin que la fotografía
no debía ser comparada a un espejo sino a la cirugía o al psicoanálisis, que
proceden rasgando la superficie de lo visible. Decastelli nos enseña que, en
manos del artista, un instrumento científico puede arrojar resultados mágicos
Datos y Contactos
Inauguración sábado 31/8-13h]
Galeria Arte x Arte
Lavelleja 1062
Cierre de muestra 27 de septiembre de 2013
"Entrada libre y gratuita"
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